Aquí y ahora
Llevo unas semanas en baja forma. Primero fue una migraña (¿era una o varias?) que me dejó fuera de combate. Después, la espalda. Quizás una combinación de estrés, sobrecarga y cambio hormonal. Pero he estado totalmente out.
Hace unos días vi uno de esos reels en Instagram que me hizo pensar. Ya, ya sé que todo está muy visto, que es puro sentido común, pero tengo la certeza de que los mensajes son como los libros o las personas: llegan a ti cuando tienen algo que aportarte.
Y también tengo que admitir que, en mi caso, si combinas una música inspiradora con unas letras y unas imágenes que transmitan algo, se me caen los palos del sombrajo con una facilidad aplastante.
El mensaje es el que sigue.
Lo vi y me hizo pensar que pasamos muchos tramos de la vida buscando algo, persiguiendo una felicidad que parece escaparse. El momento perfecto, la energía correcta, la compañía adecuada.
Cuando esté preparada, cuando me acompañe la suerte...
Y la vida es esto.
Las 24 horas que tenemos por delante cada día, las personas que hoy nos acompañan, las que nos gustan y las que nos horrorizan. (Siempre he pensado que las personas que no nos gustan vienen a nuestra vida para enseñarnos algo).
Y es que con el paso de los años aprecias más los pequeños momentos, esos que se han quedado clavados en tu memoria y que contienen instantes de una vida. Insignificantes la mayoría de las veces.
Es cierto que la mente es muchas veces tramposa. Que tiende a idealizar, que omite los momentos malos, que recorta lo que no le sirve y se queda con brillantes destellos. Pero lo sorprendente es eso: la pequeñez de aquello que se nos queda clavado dentro.
Soy consciente de la dificultad de darle valor a cada instante.
Pero no debemos perder de vista que la vida es ésta: la que disfrutamos en este justo instante, con o sin migraña.
Feliz semana.



Qué maravilla leer lo que escribes, Isabel. Gracias por compartir y por recordarme esta reflexión tan necesaria.
Ay Isabel… a veces cuando te leo pienso: Esta mujer y yo nos tenemos que conocer algún día personalmente ☺️.
Yo estoy que no puedo más. No duermo, estoy gordísima (como la bola del mundo), asustada, preocupada por cómo voy a hacer para seguir escribiendo cuando nazca María… Justo anoche recordaba cuántos momentos he vivido y ya no volverán. Siempre pensando que habrá otro mejores y resulta que eran esos. Igual con muchas otras cosas. La vida nos impone vivir de una determinada manera, pero últimamente me estoy rebelando. Quiero romper con los estereotipos y con lo que se supone que tienes que ser. Sentirme libre. Sin más.
Gracias por compartir esa reflexión. Un abrazo grande.